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El futuro de los periódicos

Viernes, Enero 29th, 2010

Si el futuro de la prensa está, como parece, claramente en lo digital (dado que los problemas que atraviesan los diarios van mucho más allá de la crisis económica, y tienen que ver con la redefinición del propio concepto de los medios de comunicación), lo que todavía no está claro es cuál va a ser exactamente su modelo de financiación. No perdamos de vista que los recortes que se van haciendo repercuten en, entre otros, el presupuesto para ilustración, con lo que una parte importante de la profesión está atenta a las perspectivas de futuro en este sentido.

Cuando parece que bastantes voces coinciden en que hay que seguir la política de hacer pagar al lector por los contenidos, filosofía liderada por los medios de Rupert Murdoch (véase, por ejemplo, esta entrevista con uno de los editores de The Wall Street Journal en El País), tampoco parece que las tengan todas consigo en cuanto a la viabilidad de esta solución. Las ventajas e inconvenientes de las distintas opciones que se vislumbran (la gratuidad total, el acceso mediante pago o la posición intermedia, el modelo freemium) son analizadas en esta traducción a cargo de Expansión del artículo escrito por John Gapper en Financial Times.

El título es ya significativo: «Cobrar por los contenidos o sudar tinta».

La vulneración de derechos de propiedad intelectual en Internet

Viernes, Enero 22nd, 2010

Siguiendo con el tema y con los debates celebrados en el FICOD 09, otro interesante coloquio es el titulado «La lucha contra las actividades vulneradoras de derechos de propiedad intelectual en Internet», que reunió a representantes de cuatro sectores muy diferentes pero especialmente involucrados en el problema del derecho de autor en Internet: creadores e industria, operadores de telecomunicaciones, Administración pública y consumidores. Así, con la labor de moderación de Guillermo Corral Van Damme, director general de Política e Industrias Culturales (Ministerio de Cultura), intervinieron Aldo Olcese, de la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos Audiovisuales; Maite Arcos, de Redtel; Jesús Rubí, de la Agencia Española de Protección de Datos; y Alejandro Perales Albert, del Consejo de Consumidores y Usuarios.

En un asunto tan complejo como este, es bueno, especialmente para los profesionales relacionados con la comunicación, intentar comprender el tipo de problemas reales que existen al cruzarse intereses muy diversos, que están además regidos por costumbres y legislaciones muy diferentes en todo el mundo. Por eso, al igual que se comentaba en el anterior post, las diversas perspectivas arrojadas en la mesa pueden ayudar a tener una visión un poco más global de un asunto en el que en general se suele tomar uno solo de esos puntos de vista.

Puede accederse a  la totalidad de la mesa redonda en la web, a través de este enlace.

La Web 2.0 y la propiedad intelectual

Jueves, Enero 14th, 2010

En el debate que nos llega sobre el derecho de autor en la era digital suele haber, por desgracia, más ruido que nueces, y no es fácil escuchar opiniones que se salgan de los extremos —aquel que pide un endurecimiento inflexible de las limitaciones de uso, y aquel que propugna la gratuidad absoluta de las creaciones en Internet—. Por eso resulta grato encontrar mesas redondas en que se trata el tema con serenidad y seriedad, sin temor a analizar pros y contras de cada uno de los aspectos.

El FICOD 09, promovido por el Ministerio de Industria, permitió algunos de esos foros que resultan imprescindibles para comprender la complejidad del nuevo panorama (y a través de su web www.ficodtv.es hace posible su visualización en formato de vídeo). Es el caso del interesantísimo coloquio llevado a cabo bajo el título «La Web 2.0 y las implicaciones con los derechos de propiedad intelectual», que moderó Andy Ramos, presidente de DENAE, y en el que intervinieron Raquel Xalabarder, profesora de Derecho y Ciencia Política en la Universitat Oberta de Catalunya, y autora de un estudio sobre las licencias Creative Commons (que puede leerse aquí en formato digital); Bárbara Navarro, directora de relaciones institucionales de Google Spain; Miguel Jaque Barbero, director de CENATIC; Luis Manuel Tolmos, director de Escrow Spain; y Javier Prenafeta Rodríguez, abogado especialista en tecnologías de la información y la comunicación.

El vídeo, que puede verse aquí, dura 96 minutos, y merece la pena dedicarle ese tiempo para comprender, de la mano de voces autorizadas, la encrucijada que estamos viviendo, en la que sigue siendo imprescindible la propiedad intelectual, aunque sea necesario encontrar unos límites válidos tanto para los autores como para el público.

El derecho de autor en internet: protección y difusión (y II)

Lunes, Septiembre 21st, 2009

Continúa la intervención de José Antonio Millán, hablando ahora del uso de las licencias Creative Commons. El resto de la intervención y el interesante debate posterior, en breve en los anexos del Informe 2008 del Observatorio.

«La segunda parte es cómo protejo yo estos elementos que he puesto en línea de forma abierta, porque, lógicamente, como digo, mi interés es venderlos, que se publiquen en periódicos o revistas, o en forma de libro. Aquí entra la cuestión de los derechos. En la página principal de mi sitio —y por tanto, a efectos legales, válido para todo su contenido, para todo lo que cuelga de la raíz jamillan.com— tengo una advertencia legal que dice que mis contenidos de todo tipo se ajustan a una licencia Creative Commons. Voy a resumirlo muy brevemente: las licencias son una alternativa al “Todos los derechos reservados” que acompaña a la mayor parte de las producciones en papel y también en la web. Las licencias Creative Commons son un sistema internacional, y válido en muchos países, por el cual el creador, en este caso yo, dice qué es lo que quiere que ocurra con su obra. En este caso, esta licencia está diciendo a la gente que llega a mi página web: “Usted es libre de copiar, distribuir y comunicar públicamente mis obras”, ya que yo quiero que quien llegue lo pueda copiar; y quiero que pueda hacer obras derivadas (que es un concepto complejo en el cual no vamos a entrar), pero con las siguientes condiciones: deben reconocerse los créditos de la obra de la manera que yo especifique (en este caso, citando mi autoría y mi página web); no se puede utilizar esta obra para fines comerciales (si yo fuera un millonario, no pondría esta cláusula; como aspiro a recuperar parte del trabajo, la incluyo); y quiero que se comparta esta licencia bajo la misma licencia. Es decir, a mí no me importa nada que un sitio web o una publicación no comerciales reproduzcan mis obras, siempre y cuando citen mi nombre y reproduzcan esta misma licencia, de tal forma que, si alguien se encuentra con esta obra en otro sitio, la obra vaya llevando consigo mis condiciones de origen. Dos elementos más de esta licencia: tiene una validez internacional; estas licencias están traducidas (al inglés, al francés, al catalán, al sueco, al danés, etc.), pero lo importante no es solo eso, sino que están adaptadas a las legislaciones locales. Si desde Dinamarca alguien entra en mi página web, encontrará una versión de la licencia en danés y pertinente para la legislación danesa. En este sentido, mis obras están tan protegidas como si hubiera puesto “Todos los derechos reservados”, “Prohibido copiarlo”, etc. Yo escojo esta licencia porque sencillamente creo que favorece el conocimiento de mi obra. Lo favorece el hecho de que la gente lo meta en sus sitios web, porque sube su visibilidad en los buscadores, y facilita la diseminación de mi nombre y de mi obra.

Si me encuentro con una obra mía, una fotografía o un artículo, reproducidos en una web comercial, ocurre lo mismo que ocurriría si encuentro una obra mía con el “Todos los derechos reservados”. Les escribo primero de forma muy atenta, advirtiéndoles del hecho, y si insisten les puedo llevar a los tribunales sobre la base de esta licencia, que tiene una validez legal en España y en otros muchos sitios, y defender absolutamente mi obra.

En resumen, esto es lo que os quería contar: el sitio web como herramienta de difusión, sobre todo de trabajos no publicados, y, en segundo lugar, el uso de unas licencias que permiten proteger tu obra y al mismo tiempo que se difunda lo máximo posible. Estamos en un universo, el de Internet, que está creado para la copia; son máquinas gigantescas de copiar. Estas licencias hacen uso de esa posibilidad de copia para difundir lo que queremos difundir.»

El derecho de autor en internet: protección y difusión (I)

Lunes, Septiembre 14th, 2009

Otro adelanto del Informe 2008 del Observatorio —que en tan solo un par de semanas podrá leerse al completo en papel y en formato PDF—. En esta ocasión, extractamos varios momentos de la intervención del escritor José Antonio Millán en la mesa redonda celebrada el año pasado en Barcelona, acerca de cómo utiliza él la web para la promoción de su obra, y cómo protege la misma sin que esto impida su difusión.

«Lo que voy a contaros aquí es algo que tiene que ver básicamente con mi experiencia personal como creador desde el punto de vista, por enunciarlo de una forma esquemática y un poco cruda, de un creador que se expone en el mercado, con la intención de que el mercado le localice y le compre, le contrate o le dé este tipo de tratos que se suelen dar. La herramienta que yo uso, y es lo que quiero contaros —porque quizás desde vuestras experiencias y necesidades, muy distintas a las mías, podéis sacar alguna utilidad—, es el uso que se hace de una página web personal. [...]

Mi página personal es www.jamillan.com, un dominio personal que ya tiene mi nombre. Desde esta página yo gestiono dos tipos de contenidos: por una parte, contenidos textuales (artículos, novelas, poemas, etc.), y por otra contenidos gráficos, que es a lo que me voy a referir más, por estar más cerca de vuestro oficio. Desde mi punto de vista, una página personal debe ser localizable —y esto es importante— no solamente por la gente que me busque, sino sobre todo por la gente que no me busque. Es decir: si cualquiera de vosotros crea una página personal con su nombre y luego alguien introduce su nombre en un buscador, obviamente, llega hasta la página. Yo lo que quiero es que gente a la que le interesan aquellos temas sobre los que yo trabajo llegue hacia mí. En el mundo de Internet hay un principio general muy interesante y muy real: que para recibir hay que dar. Mi táctica es, sencillamente, colocar en línea una gran cantidad de cosas, algunas de las cuales son productos míos textuales o gráficos sobre los que ya he trabajado y que han sido publicados en distintas modalidades, y en segundo lugar cosas en las que estoy trabajando o en las que quiero trabajar. Puedo colocar artículos que son en potencia libros, reportajes fotográficos que podrían dar lugar también a libros, o salir en revistas… Lo voy colocando en línea, y, de esa forma, lo que consigo es que las personas que se interesan por temas sobre los que yo voy trabajando desde un punto de vista del puro capricho, de las cosas que me van gustando, me encuentren. [...]

Un ejemplo para que se vea de qué estoy hablando. Hay reportajes que pueden ir desde medianeras arquitectónicas hasta construcciones en piedra seca en el Empordà; las maravillosas pietre paesine —estas piedras renacentistas que fingían ser paisajes—, hasta bases de datos sobre señalética. Una serie de cosas que yo he ido trabajando y colgando en la red en la medida en que se iban acabando e iban teniendo cierta individualidad. Cuido el sitio web, de forma que esté bien indizado y que los buscadores lo encuentren, y es como una red lanzada, en la cual, cada cierto tiempo, recibo propuestas, ya sea de venta de imágenes, de republicación de artículos o de conversión de alguno de estos reportajes en libros. Como digo, es una red, y lo que quiero es ser visible. Quiero trabajar en lo que me gusta; lo hago, lo publico y lo lanzo, y voy recogiendo. No vivo de esto, todo hay que decirlo. Pero cada vez voy viviendo más de ello.»