Posts Tagged ‘informe 2008’

El Informe 2008

Miércoles, octubre 7th, 2009

informe2008-libro-bj← Portada del Informe 2008 (clic para ampliar)

Presentamos el texto completo del Informe 2008 del Observatorio de la Ilustración Gráfica.

¿Qué deben hacer los ilustradores ante los cambios que se están produciendo en todos los ámbitos en que se mueven? ¿Cómo reaccionar ante Internet y los medios digitales? Los y las profesionales de la ilustración gráfica deben comenzar tomando conciencia de la situación. El Observatorio de la Ilustración Gráfica es un «sistema de detección», un instrumento para analizar la realidad de la industria, y su primer resultado es este Informe 2008: una herramienta para empezar a situarnos profesionalmente en el siglo XXI, una base para la reflexión sobre los problemas que tenemos que resolver ante los nuevos retos.

La Comisión de Profesionales del Observatorio de la Ilustración Gráfica avala este informe anual; está compuesta por: Horacio Altuna, Pablo Amargo, Elisa Arguilé, Arnal Ballester, Ulises Culebro, Ricardo Esteban, Manuel Estrada, Isidro Ferrer, Forges, Miguel Gallardo, Pablo Martínez, Max, Albert Monteys, Elena Odriozola, Javier Olivares, Carlos Ortín, Miguelanxo Prado, Mariona Sardà, Rosa Serrano y Javier Zabala.

El libro se compone de:

  • Informe: exposición de las realidades de diversos ámbitos en los que está involucrado el mundo de la ilustración, con conclusiones dirigidas a las instituciones, a los clientes y a los ilustradores profesionales. Está disponible en español, catalán, euskera, gallego e inglés.
  • Anexos: el caso de una acción colectiva a favor del incremento de tarifas en prensa; un artículo sobre los problemas del humorismo gráfico en prensa, a cargo de Santy Gutiérrez y Mariona Sardà; análisis de tres contratos de edición reales, también por Mariona Sardà; y dos artículos referidos al ámbito del cómic, por Horacio Altuna y Pepo Pérez, respectivamente. Además, cuatro transcripciones de mesas redondas celebradas en 2008, sobre temas muy diversos, recogiendo visiones del profesional de la ilustración, del director artístico, del agente, del publicista, del editor e incluso del autor literario. Son intervenciones de Javier Zabala, Javier Olivares, Isidro Ferrer, Kate Larkworthy, Michel Lagarde, José Luis Merino, Ulises Culebro, Alejandro García Schnetzer, José Antonio Millán, Mariví Pulido, Toni Segarra y Philip Stanton. Los anexos están únicamente disponibles en la versión en español.

El libro puede descargarse desde esta web, en los enlaces de abajo, de forma gratuita, en formato PDF. La versión impresa (únicamente disponible en la versión en español) puede adquirirse a las asociaciones profesionales o solicitándolo a FADIP (datos de contacto).

Informe 2008, del Observatorio de la Ilustración Gráfica.
Editado por FADIP, octubre de 2009.
104 páginas en blanco y negro, de 24 × 17 cm.
Portada a dos tintas.
Encuadernado en rústica, con solapas.
ISBN: 978-84-613-4074-3.
PVP: 8,00 euros. Precio especial para socios de las asociaciones profesionales: 6,00 euros.

Descargar Informe:

[English version of this text]

Lanzamiento del ‘Informe 2008’

Miércoles, septiembre 30th, 2009

Informe2008-bajaTerminó la espera. El próximo día 7, el libro Informe 2008 del Observatorio de la Ilustración Gráfica podrá verse en el stand que APIM y FADIP tendrán en el salón Liber (Madrid, 7-9 de octubre). A partir de ese momento, el libro podrá ser descargado gratuitamente desde los sitios web de FADIP y del Observatorio, en su versión completa, en español, y en las traducidas a catalán, euskera, gallego e inglés. También podrá ser adquirido, en formato papel, a las asociaciones profesionales y a FADIP. Comenzarán después las presentaciones en diversas localidades, tanto al público como a la prensa y las instituciones. De todo ello se dará cumplida información en esta misma web.

El derecho de autor en internet: protección y difusión (y II)

Lunes, septiembre 21st, 2009

Continúa la intervención de José Antonio Millán, hablando ahora del uso de las licencias Creative Commons. El resto de la intervención y el interesante debate posterior, en breve en los anexos del Informe 2008 del Observatorio.

«La segunda parte es cómo protejo yo estos elementos que he puesto en línea de forma abierta, porque, lógicamente, como digo, mi interés es venderlos, que se publiquen en periódicos o revistas, o en forma de libro. Aquí entra la cuestión de los derechos. En la página principal de mi sitio —y por tanto, a efectos legales, válido para todo su contenido, para todo lo que cuelga de la raíz jamillan.com— tengo una advertencia legal que dice que mis contenidos de todo tipo se ajustan a una licencia Creative Commons. Voy a resumirlo muy brevemente: las licencias son una alternativa al “Todos los derechos reservados” que acompaña a la mayor parte de las producciones en papel y también en la web. Las licencias Creative Commons son un sistema internacional, y válido en muchos países, por el cual el creador, en este caso yo, dice qué es lo que quiere que ocurra con su obra. En este caso, esta licencia está diciendo a la gente que llega a mi página web: “Usted es libre de copiar, distribuir y comunicar públicamente mis obras”, ya que yo quiero que quien llegue lo pueda copiar; y quiero que pueda hacer obras derivadas (que es un concepto complejo en el cual no vamos a entrar), pero con las siguientes condiciones: deben reconocerse los créditos de la obra de la manera que yo especifique (en este caso, citando mi autoría y mi página web); no se puede utilizar esta obra para fines comerciales (si yo fuera un millonario, no pondría esta cláusula; como aspiro a recuperar parte del trabajo, la incluyo); y quiero que se comparta esta licencia bajo la misma licencia. Es decir, a mí no me importa nada que un sitio web o una publicación no comerciales reproduzcan mis obras, siempre y cuando citen mi nombre y reproduzcan esta misma licencia, de tal forma que, si alguien se encuentra con esta obra en otro sitio, la obra vaya llevando consigo mis condiciones de origen. Dos elementos más de esta licencia: tiene una validez internacional; estas licencias están traducidas (al inglés, al francés, al catalán, al sueco, al danés, etc.), pero lo importante no es solo eso, sino que están adaptadas a las legislaciones locales. Si desde Dinamarca alguien entra en mi página web, encontrará una versión de la licencia en danés y pertinente para la legislación danesa. En este sentido, mis obras están tan protegidas como si hubiera puesto “Todos los derechos reservados”, “Prohibido copiarlo”, etc. Yo escojo esta licencia porque sencillamente creo que favorece el conocimiento de mi obra. Lo favorece el hecho de que la gente lo meta en sus sitios web, porque sube su visibilidad en los buscadores, y facilita la diseminación de mi nombre y de mi obra.

Si me encuentro con una obra mía, una fotografía o un artículo, reproducidos en una web comercial, ocurre lo mismo que ocurriría si encuentro una obra mía con el “Todos los derechos reservados”. Les escribo primero de forma muy atenta, advirtiéndoles del hecho, y si insisten les puedo llevar a los tribunales sobre la base de esta licencia, que tiene una validez legal en España y en otros muchos sitios, y defender absolutamente mi obra.

En resumen, esto es lo que os quería contar: el sitio web como herramienta de difusión, sobre todo de trabajos no publicados, y, en segundo lugar, el uso de unas licencias que permiten proteger tu obra y al mismo tiempo que se difunda lo máximo posible. Estamos en un universo, el de Internet, que está creado para la copia; son máquinas gigantescas de copiar. Estas licencias hacen uso de esa posibilidad de copia para difundir lo que queremos difundir.»

El derecho de autor en internet: protección y difusión (I)

Lunes, septiembre 14th, 2009

Otro adelanto del Informe 2008 del Observatorio —que en tan solo un par de semanas podrá leerse al completo en papel y en formato PDF—. En esta ocasión, extractamos varios momentos de la intervención del escritor José Antonio Millán en la mesa redonda celebrada el año pasado en Barcelona, acerca de cómo utiliza él la web para la promoción de su obra, y cómo protege la misma sin que esto impida su difusión.

«Lo que voy a contaros aquí es algo que tiene que ver básicamente con mi experiencia personal como creador desde el punto de vista, por enunciarlo de una forma esquemática y un poco cruda, de un creador que se expone en el mercado, con la intención de que el mercado le localice y le compre, le contrate o le dé este tipo de tratos que se suelen dar. La herramienta que yo uso, y es lo que quiero contaros —porque quizás desde vuestras experiencias y necesidades, muy distintas a las mías, podéis sacar alguna utilidad—, es el uso que se hace de una página web personal. [...]

Mi página personal es www.jamillan.com, un dominio personal que ya tiene mi nombre. Desde esta página yo gestiono dos tipos de contenidos: por una parte, contenidos textuales (artículos, novelas, poemas, etc.), y por otra contenidos gráficos, que es a lo que me voy a referir más, por estar más cerca de vuestro oficio. Desde mi punto de vista, una página personal debe ser localizable —y esto es importante— no solamente por la gente que me busque, sino sobre todo por la gente que no me busque. Es decir: si cualquiera de vosotros crea una página personal con su nombre y luego alguien introduce su nombre en un buscador, obviamente, llega hasta la página. Yo lo que quiero es que gente a la que le interesan aquellos temas sobre los que yo trabajo llegue hacia mí. En el mundo de Internet hay un principio general muy interesante y muy real: que para recibir hay que dar. Mi táctica es, sencillamente, colocar en línea una gran cantidad de cosas, algunas de las cuales son productos míos textuales o gráficos sobre los que ya he trabajado y que han sido publicados en distintas modalidades, y en segundo lugar cosas en las que estoy trabajando o en las que quiero trabajar. Puedo colocar artículos que son en potencia libros, reportajes fotográficos que podrían dar lugar también a libros, o salir en revistas… Lo voy colocando en línea, y, de esa forma, lo que consigo es que las personas que se interesan por temas sobre los que yo voy trabajando desde un punto de vista del puro capricho, de las cosas que me van gustando, me encuentren. [...]

Un ejemplo para que se vea de qué estoy hablando. Hay reportajes que pueden ir desde medianeras arquitectónicas hasta construcciones en piedra seca en el Empordà; las maravillosas pietre paesine —estas piedras renacentistas que fingían ser paisajes—, hasta bases de datos sobre señalética. Una serie de cosas que yo he ido trabajando y colgando en la red en la medida en que se iban acabando e iban teniendo cierta individualidad. Cuido el sitio web, de forma que esté bien indizado y que los buscadores lo encuentren, y es como una red lanzada, en la cual, cada cierto tiempo, recibo propuestas, ya sea de venta de imágenes, de republicación de artículos o de conversión de alguno de estos reportajes en libros. Como digo, es una red, y lo que quiero es ser visible. Quiero trabajar en lo que me gusta; lo hago, lo publico y lo lanzo, y voy recogiendo. No vivo de esto, todo hay que decirlo. Pero cada vez voy viviendo más de ello.»

Prensa y globalización (y III)

Lunes, julio 20th, 2009

Finalizamos la selección de fragmentos de la charla de Ulises Culebro. El texto completo, junto con las otras intervenciones de la mesa redonda y el debate posterior, figurará en los anexos del Informe 2008.

«[...] Por el contrario, yo pienso que los que ya hemos vivido crisis en otros países vemos que esto es una situación temporal, y hay que hacerse a la idea de que uno tiene que diversificar sus opciones. Muchos de nuestros colaboradores, sabiendo por supuesto que van a tener algo menos de trabajo, lo que han hecho es buscar trabajo también en otras cosas: en otras editoriales, en otro tipo de sectores… Nosotros adoptamos como política tener una serie de ilustradores fijos, nuestra “guardia fiel de dibujantes”, a los que les garantizamos una determinada cantidad de trabajo. La gente joven flotante con la que estábamos empezando a ensayar son los primeros a los que dejamos de encargarles, para mantener un cuerpo sólido de dibujantes para esta etapa de crisis, de forma que cuando vuelva a abrirse el gasto presupuestario y la posibilidad de encargar más cosas podamos contratar más. Pero procuramos siempre tener una pequeña parte de dibujantes flotantes que van a dar un cierto oxígeno y que van a alternar con dibujantes que tienen más experiencia.

Las situaciones de crisis siempre son negativas, pero al mismo tiempo creo que impulsan la creatividad. Es como una paradoja: casi siempre las mejores tendencias gráficas surgen en momentos de crisis. Quizás es que hay una necesidad de expresar más cosas, o quizás hay más cosas que decir, y por eso casi siempre son los espacios emergentes los que están produciendo ciertas nuevas tendencias. Pasa con lo que estamos viendo que hacen en países latinoamericanos, en países del Este o en países que tienen otro tipo de crisis; por ejemplo, en Asia, que están intentando hacer una revisión de sus propias tradiciones con una vocación bastante moderna. A mí eso me parece digno de atención, pero todavía no podemos dar un diagnóstico, puesto que nosotros vivimos pensando en que nuestras empresas o nuestros grupos son como un micromundo que nos da la explicación de lo que está sucediendo, pero mientras nosotros estamos contrayendo un poco nuestra producción creativa vemos que están surgiendo un montón de pequeñas revistas y publicaciones de gente joven que está sacando propuestas muy modernas y novedosas que también son muy interesantes, y que de alguna manera nosotros tendríamos que ver de qué forma podríamos también incorporar a nuestro trabajo como editores de ilustración.

En términos generales, esta es una visión de lo que yo creo que es el trabajo de la prensa en el momento en que estamos: de crisis; un momento en el que nos tenemos que preparar para trabajar dentro de unos años con mucha más fuerza. Creemos que la vanguardia gráfica se está haciendo en los medios de comunicación. Desde hace mucho tiempo siento que las aportaciones más interesantes se hacen en los medios de publicación escritos y no en las galerías. Yo creo que es el lenguaje que ha dinamizado más la cultura visual, que después se va extendiendo a otros soportes. Es un paso en donde se encuentran propuestas más arriesgadas y más interesantes desde el punto de vista de búsqueda que lo que se hacía antes con el arte tradicional.»

Prensa y globalización (II)

Lunes, julio 13th, 2009

Continúa la intervención de Ulises Culebro.

«[...] Mi trabajo tiene una doble vertiente, como ilustrador y como editor de ilustradores. Como ilustrador, yo tengo un problema visual y lo intento resolver lo mejor que puedo, con el tiempo que tengo y de acuerdo con mi propia capacidad; es casi un pequeño problema matemático; me meto con eso, lo resuelvo, y el resultado para mí es siempre impredecible. Yo solo sé que tengo que resolverlo, y cuando creo que lo he terminado es cuando lo entrego. Y con respecto a los otros dibujantes, la tendencia normal de los editores es establecer toda una serie de límites en torno a los cuales el dibujante se tiene que mover para trabajar. Después de observar, he descubierto que, en vez de imponer una serie de límites para que la gente trabaje, es más fácil crear trabajos a la medida de los dibujantes. Con el tiempo, me he dado cuenta de que la mejor manera de poner a trabajar a los mejores dibujantes que han estado próximos a nosotros era entender qué era lo que a ellos les gustaba más hacer, qué es lo que mejor les salía, y crear un trabajo a su medida. De esa manera, ellos trabajan con gran comodidad, y lo resuelven con mayor rapidez y eficacia. Eso supone, de antemano, una cierta actitud “humilde” por parte del editor: intentas que una persona en la que tú confías exprese lo que tiene dentro para interpretar un problema de comunicación. Eso nos ha dado, con el tiempo, una experiencia más positiva, porque los dibujantes se sienten cómodos y lo hacen mejor. Uno lo único que tiene que hacer es una función de regulación.

Yendo hacia la situación actual de nuestro sector, pienso que todo este trabajo, que es un trabajo de creatividad y de comunicación, está viviendo un momento de contracción de mercado. En el mundo de la prensa, que es un mundo bastante lábil, estamos empezando a vivir un recorte de presupuestos, porque hay una caída de publicidad. Eso provoca directamente que se reduzca la cantidad de trabajo que se encarga: nos llaman nuestros jefes y nos dicen que tenemos que encargar menos dibujos porque tenemos menos presupuesto; que tenemos que intentar contraer las tarifas que se están pagando, porque no podemos pagar tanto. Descubrimos que en este momento hay una contracción prematura con respecto a lo que está pasando en otros sectores, donde probablemente pase más tarde; por ejemplo, en editoriales, que tienen tendencia a planear sus producciones cada año. Será una época en la que no habrá tanta producción en papel. [...]»

Prensa y globalización (I)

Lunes, julio 6th, 2009

Presentamos, en tres partes, extractos una intervención de Ulises Culebro acerca de la incidencia de los nuevos medios y la globalización en el mundo de la prensa. El texto completo será incluido, entre otros, en los anexos del Informe 2008 del Observatorio. Ulises habla desde su doble posición de ilustrador y jefe de ilustración del diario El Mundo.

«En el caso que hoy nos ocupa nos piden que hablemos del mercado global, la globalización. Y, francamente, no sé qué decir. [...] Para mí la globalización empezó cuando un grupo de señores empezaron a perseguir mamuts, cruzaron el estrecho de Bering y pasaron a la otra parte del globo; de repente, descubrieron que estaban en otro lado, y empezaron a darse cuenta de que en muchas partes pasaban cosas que podían ser diferentes. El término moderno de “globalización”, a mi modesto entender, quiere decir que probablemente ciertos avances tecnológicos hacen que nosotros tengamos acceso a mayor información en más lugares. Quizás podríamos entenderlo como la ubicuidad y la simultaneidad; todas las cosas que pasan en un mismo momento. Yo creo que es un fenómeno relativamente reciente, porque el invento de Internet es de antes de ayer, y nos tiene un poco confundidos y mareados. [...]

También se plantea como una amenaza; casi pensamos que es una amenaza a nuestra identidad cultural el hecho de que estemos expuestos a modas que vienen de fuera, a toda una serie de elementos (y, en el caso que nos ocupa, elementos visuales como tradiciones) que nos están contaminando. Empieza a generarse una especie de pluralidad de lenguajes que nosotros estamos intentando descubrir lo que significa; es como un experimento. A mí me parece muy interesante, porque, lejos de desdibujar la identidad del discurso gráfico y del lenguaje visual local, lo refuerza. Es decir, con la mayor difusión del trabajo profesional de ciertos grupos sociales, nosotros vemos que tiene una identidad muy definida [...] Esos elementos que conforman una cierta tendencia gráfica, aunque se compartan, siguen teniendo esa identidad, y surgen nuevos estilos.

En el caso de la prensa, nosotros trabajamos de manera diferente a las editoriales; hacemos como un “menú del día” en el que hay que cambiar los platos a diario. Para este tipo de cosas, no podemos trabajar con pintores renacentistas que tardan un mes en hacer una pieza, sino que, en realidad, lo que buscamos son comunicadores que con su dibujo nos puedan transmitir conceptos, que es algo muy importante. Por fortuna, además, nosotros contamos con un equipo de gente que tiene un gran talento; es decir, que, aparte de decir cosas, las dicen con unos niveles de creatividad, de genialidad y de personalidad muy elevados, de forma que no parece que lo hayan hecho en una sentada, sino que lo hayan trabajado más tiempo. [...]»

Problemática actual en el mundo de la ilustración (I)

Lunes, junio 1st, 2009

Pasamos a reproducir algunos extractos de la charla de Javier Zabala que será incluida, entre otros textos, en los anexos del Informe 2008 del Observatorio:

«[...] Artista, como decía el historiador Ernst Gombrich, «es el que hace arte». Para hacer arte, o para intentarlo al menos, es para lo que nos contratan, y los problemas que nos encontramos por el camino son muchos y muy variados.

Preparando esta charla he preguntado a algunos colegas, y estos son algunos de los problemas con los que nos podemos encontrar en nuestro trabajo diario.

— Reconocimiento del ilustrador como autor. Reparto de los derechos con los escritores. Creo que es la principal batalla de nuestra generación, junto con Internet.

Ilustrar no es adornar. Aportas tu mundo gráfico y personal, das tu opinión intelectual, sugieres mundos paralelos al texto…

En España, todavía hoy, el reparto de los derechos de autor con los escritores no es lógico ni justo. Esto tiene que ver con el dinero, pero también con el reconocimiento social y profesional que implica.

— Calidad máxima, competencia muy fuerte. Para ser ilustrador y poder vivir de tu trabajo, hay que tener una calidad muy alta. Si uno quiere ser abogado u otras profesiones liberales, siendo notable puede vivir muy bien; en cambio, siendo ilustrador tiene que ser sobresaliente para poder sobrevivir de esto, porque la competencia es muy alta, y creo que esa exigencia tampoco está suficientemente retribuida. [...]

— El público. Un problema habitual en el caso de la ilustración de libros infantiles, que es el sector que yo más conozco, es que:

Quien recomienda los libros es el maestro.

Quien los compra es el padre o la madre.

Quien los lee es el niño.

Nosotros dibujamos para los niños, y el niño nunca puede elegir, y tantas veces el padre busca algo que él mismo comprenda, independientemente de los gustos de su hijo.»

Algunos contratos de edición (VIII)

Lunes, mayo 25th, 2009

Última parte del informe de Mariona Sardà sobre un contrato de Editorial Everest.

«Cláusula sexta, 3.er párrafo

“La cesión de derechos en exclusiva a favor de la Editorial incluye el derecho de distribución y el de transformación para su adaptación al medio de difusión elegido por la Editorial, consintiendo el Ilustrador expresamente la explotación de la obra transformada.”

El autor puede consentir la explotación de la obra transformada siempre que lo haga de forma expresa y no se le vulneren sus derechos morales.

El artículo 14 de la LPI regula dichos derechos morales del autor, que son irrenunciables e inalienables, y entre otros se establece que el autor podrá: Exigir el respeto a la integridad de la obra e impedir cualquier deformación, modificación, alteración o atentado contra ella que suponga perjuicio a sus legítimos intereses…

Por ello, la posibilidad de que el Editor corrija o modifique la obra sin el visto bueno del autor no puede llevarse a cabo.

Cláusula sexta, 4.º párrafo

“El Ilustrador se compromete, a instancias de la Editorial, a revisar, adaptar y actualizar la obra en lo que fuere necesario a fin de hacerla acorde con las nuevas situaciones sociales o jurídicas que se pudieran producir, siguiendo instrucciones de la Editorial. El Ilustrador no percibirá remuneración alguna por el trabajo de adaptación, que deberá entregar en un plazo máximo de un mes desde el encargo.”

Cualquier trabajo adicional, sea o no de adaptación a la obra inicialmente creada, debe ser siempre objeto de la oportuna remuneración a su autor.

Cláusula séptima

“SÉPTlMA.— La Editorial podrá utilizar las ilustraciones en cualquier proyecto, de forma independiente o conjunta, incorporadas a otra obra o acompañadas de ella.

El Ilustrador presta su consentimiento expreso para que la Editorial pueda transmitir a terceros los derechos de explotación objeto del presente contrato.”

La utilización de la obra puede ser autorizada siempre que se sepa exactamente de que utilización se trata, y que no vulnere sus derechos morales.

Asimismo, cualquier utilización de las ilustraciones más allá de la que es objeto del contrato deberá ser pactada de mutuo acuerdo entre las partes, fijándose para ello la remuneración oportuna.»

Algunos contratos de edición (VII)

Lunes, mayo 18th, 2009

Continúa el informe de Mariona Sardà sobre un contrato de Editorial Everest.

«Cláusula cuarta

“CUARTA.— Si los trabajos entregados no se ajustaran a las instrucciones y líneas del Proyecto y la Editorial no aprobara las ilustraciones presentadas, el Ilustrador se compromete a presentar otras tantas nuevas acordes a las pautas y directrices marcadas por la Editorial. La nueva entrega, con la revisión y corrección conforme a los términos pactados, deberá efectuarse en plazo no superior a QUINCE días, transcurridos los cuales sin que se haya realizado, la Editorial podrá rescindir el contrato sin que el Ilustrador tenga derecho a indemnización alguna.”

Las líneas del proyecto deben quedar fijadas de forma muy clara, y formando parte de un anexo del contrato, puesto que los ajustes solicitados a las mismas y la aprobación oportuna de la Editorial no puede alargarse indefinidamente. La rescisión que en esta cláusula se plantea debería suponer la indemnización al ilustrador, al menos, con el importe correspondiente al trabajo encargado y debidamente realizado.

Cláusula sexta, 1.er párrafo

“SEXTA.— En virtud del presente contrato y, una vez aceptadas las ilustraciones por la Editorial, el Ilustrador cede, en exclusiva, a la Editorial el derecho de reproducción, transformación, distribución y comunicación pública, incluida la puesta a disposición de ejemplares, sobre las ilustraciones para su explotación en cualquier medio, formato y modalidad, en el ámbito territorial mundial y durante el plazo máximo de protección que le confiere la Ley de Propiedad Intelectual.”

Tal como establece expresamente el artículo 57 de la LPI: Las cesiones de derechos para cada una de las distintas modalidades de explotación deberán formalizarse en documentos independientes.

Asimismo, el artículo 43.2, que también sería de aplicación, establece: … Si no se expresan específicamente y de modo concreto las modalidades de explotación de la obra, la cesión quedará limitada a aquella que se deduzca necesariamente del propio contrato y sea indispensable para cumplir la finalidad del mismo.

Todo ello nos indica que las cesiones de los derechos deben ajustarse a las necesidades del cesionario (que es quien recibe los derechos), a la finalidad del propio del contrato y a la voluntad del cedente (que es quien otorga los derechos), no deben ser unas cesiones globales que impliquen que el Editor pueda hacer en cualquier momento lo que mejor le parezca, y sin el consentimiento del autor.

No se señala la duración del contrato, y ello implica, o que se entiende como un contrato de obra colectiva, cuyos comentarios ya hemos vertido anteriormente, o debe entenderse que la cesión de los derechos lo será para 5 años (artículo 43 de la LPI).

Cláusula sexta, 2.º párrafo

“Así mismo, se contemplan, entre otros fines, las exposiciones que organice la Editorial, con mención expresa de la autoría de las imágenes, y en las cuales se podría realizar la comercialización de productos u objetos que pudieran incorporar las ilustraciones recogidas mediante el presente contrato.

Para cualquier uso distinto de las propias publicaciones de la Editorial, ésta abonará al Ilustrador un 10% sobre el PVP sin IVA de dicho producto, o de la parte proporcional que corresponda.”

El merchandising con la obra del ilustrador debe ser objeto de un contrato aparte, con sus acuerdos específicos bien delimitados.»