El futuro de la prensa (II)

31 de agosto de 2009

David Simon, guionista de la prestigiosa serie televisiva The Wire y anteriormente periodista en el diario The Baltimore Sun, habló el pasado mes de mayo ante el Comité de Comercio, Ciencia y Transportes del Senado estadounidense acerca del futuro del periodismo en su país. Son especialmente interesantes sus reflexiones acerca de cómo la crisis de la prensa viene de mucho antes de que Internet fuese una amenaza, y tienen en cambio mucho más que ver con cuestiones relativas a la priorización del máximo beneficio empresarial frente al buen periodismo. Esto es lo que opina en cuanto al futuro de la prensa en Internet.

«En primer lugar, talar árboles, imprimir una explicación diaria del mundo en papel y llevarla a la puerta de cada casa es anacrónico. Y si esto es así, entonces la industria va a tener que encontrar una forma de cobrar por el contenido online. Sí, he oído ese grito de guerra posmoderno que dice que la información tiene que ser gratuita. Pero la información no lo es. Cuesta dinero enviar reporteros a Londres, Faluya y Capitol Hill, y enviar fotógrafos con ellos, y mantenerlos allí día tras día. Cuesta dinero contratar a los mejores investigadores y escritores y apoyarlos con los mejores jefes de redacción. Cuesta dinero hacer el mejor tipo de periodismo. Y el hecho de que alguien pueda creer que la industria puede financiar ese tipo de gasto regalando ese producto online a agregadores y blogs me resulta una fuente de fascinación sin fin. Un estudiante de primer año de mercadotecnia en cualquier universidad sabe que si no tienes un producto por el que puedas cobrar al público, en realidad no tienes producto.»

La declaración completa (en inglés) puede leerse aquí. Parte de las ideas expuestas también aparecen en la entrevista que concedió a El País Semanal el mes pasado.

El futuro de la prensa

27 de julio de 2009

El número de julio de la revista Letras Libres se titula «Adiós a la prensa», y dedica varios artículos a los cambios irreversibles que están sufriendo los medios escritos. Un artículo de Arcadi Espada, otro de Gideon Lichfield y otro de Paul Starr repasan, partiendo de los orígenes del hecho periodístico, todas esas transformaciones y las consecuencias que llevan implícitas. Estos son algunos extractos del artículo de Starr:

«Durante los últimos trescientos años, los periódicos han podido desarrollarse y prosperar en parte debido a que sus lectores casi nunca han pagado el costo total de la producción. Desde el siglo XVIII y hasta mediados del XIX, muchos periódicos estuvieron políticamente subsidiados, ya fuera de manera directa por los gobiernos o a través de partidos políticos. Después, conforme se expandieron los mercados de consumidores, los periódicos vendieron no sólo noticias a los lectores sino, cada vez más, lectores a los anunciantes. Y cuantos más anunciantes ganaban, menos dependientes eran de uno solo de ellos.

La clave del surgimiento de periódicos independientes y poderosos en Estados Unidos durante el siglo XIX y principios del XX radicó en su función de intermediarios en el mercado, es decir, en conectar a un gran número de vendedores (anunciantes) con compradores en un área local. Esta función requirió cambios en los contenidos, el lenguaje y el diseño, encaminados a atraer a un público más amplio que incluía como lectores a las mujeres, la clase trabajadora y los inmigrantes. [...]

Durante la mayor parte del siglo XX los periódicos fueron la fuente primaria de información para el público estadounidense. Ya se tratara de deportes, finanzas o política, los periódicos reinaban soberanamente.

De igual manera, sus anuncios eran el medio más fácil para encontrar oportunidades de trabajo o para saber el precio de los productos en los supermercados locales. Por eso, la gran mayoría de las familias sentían la necesidad de tener un periódico cada día, pero resulta comprensible que casi nadie quisiera pagar por dos. Los anunciantes preferían el periódico con mayor circulación, y los lectores tendían a preferir el periódico con más anuncios y más páginas de noticias. Esta circularidad condujo a una ley de la selva periodística: la supervivencia del más gordo.

[...] Si existe un factor determinante tras la actual crisis financiera de la prensa, éste es sencillamente que internet ha socavado el papel del periódico como intermediario. Los anunciantes no necesitan montarse en las noticias para llegar a los consumidores, y los consumidores tienen otras formas de encontrar productos y ofertas. Los periódicos tampoco pueden reproducir en línea la posición de monopolio de la que gozaran en su versión impresa durante las últimas décadas en tanto únicos sobrevivientes de sus zonas metropolitanas, así que ya no tienen ese poder para fijar los precios de los anuncios que Buffett describe como “paraíso económico”. Craigslist, eBay y muchos otros sitios de internet proporcionan alternativas, y ninguno de ellos corre con los gastos de la producción de noticias.

Además, los consumidores no tienen que pagar por leer las noticias en línea. Con sus ediciones impresas los periódicos eran capaces de hacer dinero desde ambos extremos: cobraban a los anunciantes por cada par de ojos, y también le cobraban a cada par de ojos. [...]»

Los artículos, completos, también pueden descargarse en formato pdf en la web de la revista.

Prensa y globalización (y III)

20 de julio de 2009

Finalizamos la selección de fragmentos de la charla de Ulises Culebro. El texto completo, junto con las otras intervenciones de la mesa redonda y el debate posterior, figurará en los anexos del Informe 2008.

«[...] Por el contrario, yo pienso que los que ya hemos vivido crisis en otros países vemos que esto es una situación temporal, y hay que hacerse a la idea de que uno tiene que diversificar sus opciones. Muchos de nuestros colaboradores, sabiendo por supuesto que van a tener algo menos de trabajo, lo que han hecho es buscar trabajo también en otras cosas: en otras editoriales, en otro tipo de sectores… Nosotros adoptamos como política tener una serie de ilustradores fijos, nuestra “guardia fiel de dibujantes”, a los que les garantizamos una determinada cantidad de trabajo. La gente joven flotante con la que estábamos empezando a ensayar son los primeros a los que dejamos de encargarles, para mantener un cuerpo sólido de dibujantes para esta etapa de crisis, de forma que cuando vuelva a abrirse el gasto presupuestario y la posibilidad de encargar más cosas podamos contratar más. Pero procuramos siempre tener una pequeña parte de dibujantes flotantes que van a dar un cierto oxígeno y que van a alternar con dibujantes que tienen más experiencia.

Las situaciones de crisis siempre son negativas, pero al mismo tiempo creo que impulsan la creatividad. Es como una paradoja: casi siempre las mejores tendencias gráficas surgen en momentos de crisis. Quizás es que hay una necesidad de expresar más cosas, o quizás hay más cosas que decir, y por eso casi siempre son los espacios emergentes los que están produciendo ciertas nuevas tendencias. Pasa con lo que estamos viendo que hacen en países latinoamericanos, en países del Este o en países que tienen otro tipo de crisis; por ejemplo, en Asia, que están intentando hacer una revisión de sus propias tradiciones con una vocación bastante moderna. A mí eso me parece digno de atención, pero todavía no podemos dar un diagnóstico, puesto que nosotros vivimos pensando en que nuestras empresas o nuestros grupos son como un micromundo que nos da la explicación de lo que está sucediendo, pero mientras nosotros estamos contrayendo un poco nuestra producción creativa vemos que están surgiendo un montón de pequeñas revistas y publicaciones de gente joven que está sacando propuestas muy modernas y novedosas que también son muy interesantes, y que de alguna manera nosotros tendríamos que ver de qué forma podríamos también incorporar a nuestro trabajo como editores de ilustración.

En términos generales, esta es una visión de lo que yo creo que es el trabajo de la prensa en el momento en que estamos: de crisis; un momento en el que nos tenemos que preparar para trabajar dentro de unos años con mucha más fuerza. Creemos que la vanguardia gráfica se está haciendo en los medios de comunicación. Desde hace mucho tiempo siento que las aportaciones más interesantes se hacen en los medios de publicación escritos y no en las galerías. Yo creo que es el lenguaje que ha dinamizado más la cultura visual, que después se va extendiendo a otros soportes. Es un paso en donde se encuentran propuestas más arriesgadas y más interesantes desde el punto de vista de búsqueda que lo que se hacía antes con el arte tradicional.»

Prensa y globalización (II)

13 de julio de 2009

Continúa la intervención de Ulises Culebro.

«[...] Mi trabajo tiene una doble vertiente, como ilustrador y como editor de ilustradores. Como ilustrador, yo tengo un problema visual y lo intento resolver lo mejor que puedo, con el tiempo que tengo y de acuerdo con mi propia capacidad; es casi un pequeño problema matemático; me meto con eso, lo resuelvo, y el resultado para mí es siempre impredecible. Yo solo sé que tengo que resolverlo, y cuando creo que lo he terminado es cuando lo entrego. Y con respecto a los otros dibujantes, la tendencia normal de los editores es establecer toda una serie de límites en torno a los cuales el dibujante se tiene que mover para trabajar. Después de observar, he descubierto que, en vez de imponer una serie de límites para que la gente trabaje, es más fácil crear trabajos a la medida de los dibujantes. Con el tiempo, me he dado cuenta de que la mejor manera de poner a trabajar a los mejores dibujantes que han estado próximos a nosotros era entender qué era lo que a ellos les gustaba más hacer, qué es lo que mejor les salía, y crear un trabajo a su medida. De esa manera, ellos trabajan con gran comodidad, y lo resuelven con mayor rapidez y eficacia. Eso supone, de antemano, una cierta actitud “humilde” por parte del editor: intentas que una persona en la que tú confías exprese lo que tiene dentro para interpretar un problema de comunicación. Eso nos ha dado, con el tiempo, una experiencia más positiva, porque los dibujantes se sienten cómodos y lo hacen mejor. Uno lo único que tiene que hacer es una función de regulación.

Yendo hacia la situación actual de nuestro sector, pienso que todo este trabajo, que es un trabajo de creatividad y de comunicación, está viviendo un momento de contracción de mercado. En el mundo de la prensa, que es un mundo bastante lábil, estamos empezando a vivir un recorte de presupuestos, porque hay una caída de publicidad. Eso provoca directamente que se reduzca la cantidad de trabajo que se encarga: nos llaman nuestros jefes y nos dicen que tenemos que encargar menos dibujos porque tenemos menos presupuesto; que tenemos que intentar contraer las tarifas que se están pagando, porque no podemos pagar tanto. Descubrimos que en este momento hay una contracción prematura con respecto a lo que está pasando en otros sectores, donde probablemente pase más tarde; por ejemplo, en editoriales, que tienen tendencia a planear sus producciones cada año. Será una época en la que no habrá tanta producción en papel. [...]»

Prensa y globalización (I)

6 de julio de 2009

Presentamos, en tres partes, extractos una intervención de Ulises Culebro acerca de la incidencia de los nuevos medios y la globalización en el mundo de la prensa. El texto completo será incluido, entre otros, en los anexos del Informe 2008 del Observatorio. Ulises habla desde su doble posición de ilustrador y jefe de ilustración del diario El Mundo.

«En el caso que hoy nos ocupa nos piden que hablemos del mercado global, la globalización. Y, francamente, no sé qué decir. [...] Para mí la globalización empezó cuando un grupo de señores empezaron a perseguir mamuts, cruzaron el estrecho de Bering y pasaron a la otra parte del globo; de repente, descubrieron que estaban en otro lado, y empezaron a darse cuenta de que en muchas partes pasaban cosas que podían ser diferentes. El término moderno de “globalización”, a mi modesto entender, quiere decir que probablemente ciertos avances tecnológicos hacen que nosotros tengamos acceso a mayor información en más lugares. Quizás podríamos entenderlo como la ubicuidad y la simultaneidad; todas las cosas que pasan en un mismo momento. Yo creo que es un fenómeno relativamente reciente, porque el invento de Internet es de antes de ayer, y nos tiene un poco confundidos y mareados. [...]

También se plantea como una amenaza; casi pensamos que es una amenaza a nuestra identidad cultural el hecho de que estemos expuestos a modas que vienen de fuera, a toda una serie de elementos (y, en el caso que nos ocupa, elementos visuales como tradiciones) que nos están contaminando. Empieza a generarse una especie de pluralidad de lenguajes que nosotros estamos intentando descubrir lo que significa; es como un experimento. A mí me parece muy interesante, porque, lejos de desdibujar la identidad del discurso gráfico y del lenguaje visual local, lo refuerza. Es decir, con la mayor difusión del trabajo profesional de ciertos grupos sociales, nosotros vemos que tiene una identidad muy definida [...] Esos elementos que conforman una cierta tendencia gráfica, aunque se compartan, siguen teniendo esa identidad, y surgen nuevos estilos.

En el caso de la prensa, nosotros trabajamos de manera diferente a las editoriales; hacemos como un “menú del día” en el que hay que cambiar los platos a diario. Para este tipo de cosas, no podemos trabajar con pintores renacentistas que tardan un mes en hacer una pieza, sino que, en realidad, lo que buscamos son comunicadores que con su dibujo nos puedan transmitir conceptos, que es algo muy importante. Por fortuna, además, nosotros contamos con un equipo de gente que tiene un gran talento; es decir, que, aparte de decir cosas, las dicen con unos niveles de creatividad, de genialidad y de personalidad muy elevados, de forma que no parece que lo hayan hecho en una sentada, sino que lo hayan trabajado más tiempo. [...]»

Problemática actual en el mundo de la ilustración (y V)

29 de junio de 2009

Una última selección de fragmentos de la charla de Javier Zabala. El texto completo, junto con las otras intervenciones de la mesa redonda en la que se insertaba y el debate posterior, figurará en los anexos del Informe 2008.

«— Las necesidades y las soluciones. Apertura de mercados. Mercado Global. Salir del libro. No es nuestra única fuente de ingresos posible, pero es uno de los sectores donde peor se nos trata.

Ampliar horizontes: otros países, otros mercados, otras disciplinas. [...]

Alguien me contó que, en las escuelas americanas, primero enseñan técnicas para desarrollar el talento artístico de los alumnos, y luego técnicas comerciales para venderse.

No pasa nada porque nos impliquemos en la edición, la distribución, el marketing…, y cada vez más, como pasa en Francia, en la promoción de los libros que hacemos.

Antes, cuando acabábamos un libro dejábamos de ser responsables de él, dejábamos los libros a su suerte. Unos tenían más fortuna que otros. Ahora nos toca protegerlo, intentar que tenga el recorrido más largo posible en el mundo para el que ha sido creado…

A nuestro lado, ya hay editores que utilizan su imaginación y su valentía (al fin y al cabo, un editor es un empresario) para inventar fórmulas nuevas que consigan mantener el libro en un mercado muy volátil una edición tras otra, partiendo de productos de calidad.

A pesar de todo lo anteriormente dicho, o quizás por ello, estoy convencido de que sin ilusión no existiría la ilustración.

En España no tenemos ilustradores viejos; es una pena, pero no tenemos tradición; como los demás artistas, los ilustradores miramos el mundo de una manera particular. Confiando en nosotros y haciendo libros de calidad conseguiremos el respeto y la atención de la sociedad, como ha sucedido ya en otros países europeos. Sé que me vais a decir que hay ya muchos buenos libros en el mercado español, y es absolutamente cierto, pero creo que hace relativamente poco que estamos haciendo las cosas bien (quizás quince años es muy poco…); en otros países llevan mucho más tiempo haciéndolo bien y vendiéndose bien. Fuera, se nos reconoce como colectivo una capacidad excepcional y tenemos que seguir en la brecha; estoy seguro que merecerá la pena.»

Problemática actual en el mundo de la ilustración (IV)

22 de junio de 2009

Más extractos de la charla de Javier Zabala.

«— Los derechos de autor, contratos, etcétera. El álbum ilustrado hoy no es un producto de masas. Es para una élite más o menos ilustrada.

Pequeñas tiradas, que implican poco dinero, por lo cual hay que controlar muy bien los contratos que se firman, incluyendo las cláusulas para el extranjero, que suelen ser abusivas. Incluso hay colegas que han comenzado a reservarse los derechos para las ediciones en distintos idiomas.

— Venta de derechos en el extranjero. ¿Por qué las editoriales venden tan baratas las ediciones de sus libros en el extranjero? He preguntado a muchos ilustradores y nadie me ha sabido responder. Creo que hay una peligrosa “no percepción” de este asunto como un problema real.

Una buena amiga, ex editora de una gran editorial, nos da algunas claves: “No teníamos tiempo para vender los derechos de nuestros libros de una manera apropiada. Exceso de trabajo y/o falta de tiempo para hacer estudios de mercado, buscar, por ejemplo, editoriales con un fondo editorial afín; incluso, sin tiempo para leer los textos de los libros que se pretendían vender… Teníamos una tremenda sobrecarga de trabajo en España y trabajábamos la venta de derechos sin compensación, sin comisión ni incentivos económicos. Obviamente, nunca le dimos prioridad”. [...]

Queda, pues, claro que en España no hay tradición de venta de derechos de literatura infantil y juvenil.

El mercado del libro de texto, tanto para España como para Latinoamérica, es el más interesante para las editoriales españolas. [...]

Otros problemas frecuentes son la ausencia de contratos y las cláusulas abusivas (en algunas editoriales el 10% de la tirada se reserva para promoción del libro y no está sujeta a los derechos de autor, incluso en la 12ª edición, aunque ésta sea de 30.000 ejemplares).

Creo que ha llegado el momento de mirar los contratos con más profesionalidad y a la vez conseguir información que nos ayude a mover mejor nuestro trabajo fuera.

Arnal Ballester dijo una vez en una carta que para comprender la legislación que nos atañe como autores de una imagen «deberíamos dedicar al menos tanto tiempo como el que usamos para entender un complicado programa de ordenador», cosa que hacemos encantados normalmente.»

Problemática actual en el mundo de la ilustración (III)

15 de junio de 2009

Prosiguen las observaciones de Javier Zabala sobre la profesión:

«— Problemas económicos. Me decía un amigo editor: “Los fotógrafos, los diseñadores gráficos… son carísimos. Vosotros trabajáis muy barato. Los franceses trabajan por tres veces más dinero que vosotros”.

Quizás esto es una exageración, pero qué duda cabe de que hay mercados y países que tienen condiciones de trabajo mejores que el nuestro.

Trabajar para los franceses, chinos, ingleses, japoneses… en el mundo global es hoy absolutamente normal, e incluso deseable para abrir la mente y no depender tanto de nuestro propio mercado, que por otro lado cada vez es menos nuestro (Internet).

Deberíamos interesarnos más en conocer otras realidades similares a la nuestra.

Conocer precios de otros colectivos y equipararnos a ellos.

— Apoyo institucional. A un ilustrador Premio Nacional en Argentina le pagan un sueldo (pequeño, pero vitalicio). A Carll Cneut, famoso ilustrador belga, le pagan un sueldo al mes por ser una personalidad que está representando a su país en el mundo. Svjetlan Junakovic, en Croacia, por tener varios premios internacionales y nacionales es considerado una persona importante para su país y le ofrecen un plaza de profesor en la Universidad de Zagreb con un sueldo del Estado. Y alguno me dirá: «ya, pero estamos en España». Sí, pero en este mundo global en el que vivimos ellos son nuestra competencia directa. Ellos pueden dedicarle un año entero a hacer un libro. [...]

— Apoyo de los medios de comunicación. No pierdo la esperanza, porque cuando era pequeño recuerdo que los ciclistas y los baloncestistas eran unos señores a quienes nadie hacía caso…

Un camino a seguir podría ser el trazado por los fotógrafos: Alberto García-Alix está hoy en el Museo Reina Sofía.

— El mercado. La lógica perversa del mercado editorial. Cada vez hay más libros editados que cada vez duran menos en el mercado. Prima la novedad. El fenómeno del consumismo aplicado al libro. Un libro con dos meses de vida es viejo, se retira. Los libreros tienen 60 metros cuadrados para poner libros; hay demasiados, y, por tanto, van rotando o van directamente a los almacenes de donde salieron. [...]»

Problemática actual en el mundo de la ilustración (II)

8 de junio de 2009

Continuamos con algunos pasajes de la charla de Javier Zabala.

«— Problemas con el editor. Elige bien a tu editor (yo tardé 10 años en encontrar al adecuado, y no fue en España). El editor no creo que deba considerarse un enemigo, como tantas veces he oído. Un libro es algo que se hace en equipo. Yo prefiero trabajar con gente agradable, mejor aun con amigos. En una relación continuada con un editor de una editorial pequeña es prácticamente imposible no hacerse amigo de él…

Con las grandes, me conformo con la educación y el respeto mutuo, aunque muchas veces surgen también relaciones de amistad con los editores que más tratas… O, quizás, los tratas más porque se han convertido en tus amigos.

Por supuesto, que el editor tenga talento para desarrollar su oficio y aportar su punto de vista constructivo es muy importante a la hora de plantearse una relación profesional. Los libros lo suelen agradecer.

— El diseñador gráfico/director de arte. El diseñador gráfico es un enemigo en potencia o un gran aliado. Si no hay «química estética» puede resultar un gran problema para nosotros y sobre todo para el resultado final del libro.

Por otro lado hay, por suerte, diseñadores gráficos excelentes que tantas veces con su participación mejoran notablemente el resultado.

Y no podemos dejar de mencionar que esta función, cada vez más, la desarrollamos nosotros mismos, eso sí, casi siempre sin cobrarla… Esto es también un problema.

— El crítico y los premios y concursos. Son muy normales en el sector este tipo de reseñas: “Las bonitas ilustraciones de Pepe” o “Las ilustraciones de Pepe acompañan bien al texto”.

El problema: hay muy poca cultura gráfica en este país.

La casi inexistencia de premios para los libros ya editados. Hay muchos premios para buscar novedades, utilizados como cantera barata por las editoriales.

— El tiempo. El tiempo insuficiente para hacer un trabajo, obviamente, es un problema.

Si te pagan poco no le puedes dedicar el tiempo que te gustaría. No puedes estudiar el trabajo, documentarte, experimentar… lo suficiente. Si te pagan poco, en seguida tienes que coger otro trabajo y otro más… La solución suele ser elegir un editor que te deje tiempo, o plantear tú mismo un proyecto y presentárselo a un editor.»

Problemática actual en el mundo de la ilustración (I)

1 de junio de 2009

Pasamos a reproducir algunos extractos de la charla de Javier Zabala que será incluida, entre otros textos, en los anexos del Informe 2008 del Observatorio:

«[...] Artista, como decía el historiador Ernst Gombrich, «es el que hace arte». Para hacer arte, o para intentarlo al menos, es para lo que nos contratan, y los problemas que nos encontramos por el camino son muchos y muy variados.

Preparando esta charla he preguntado a algunos colegas, y estos son algunos de los problemas con los que nos podemos encontrar en nuestro trabajo diario.

— Reconocimiento del ilustrador como autor. Reparto de los derechos con los escritores. Creo que es la principal batalla de nuestra generación, junto con Internet.

Ilustrar no es adornar. Aportas tu mundo gráfico y personal, das tu opinión intelectual, sugieres mundos paralelos al texto…

En España, todavía hoy, el reparto de los derechos de autor con los escritores no es lógico ni justo. Esto tiene que ver con el dinero, pero también con el reconocimiento social y profesional que implica.

— Calidad máxima, competencia muy fuerte. Para ser ilustrador y poder vivir de tu trabajo, hay que tener una calidad muy alta. Si uno quiere ser abogado u otras profesiones liberales, siendo notable puede vivir muy bien; en cambio, siendo ilustrador tiene que ser sobresaliente para poder sobrevivir de esto, porque la competencia es muy alta, y creo que esa exigencia tampoco está suficientemente retribuida. [...]

— El público. Un problema habitual en el caso de la ilustración de libros infantiles, que es el sector que yo más conozco, es que:

Quien recomienda los libros es el maestro.

Quien los compra es el padre o la madre.

Quien los lee es el niño.

Nosotros dibujamos para los niños, y el niño nunca puede elegir, y tantas veces el padre busca algo que él mismo comprenda, independientemente de los gustos de su hijo.»